jueves, 26 de julio de 2007

Bandera tricolor

Al tricolor de Venezuela

Bandera Tricolor
ondeante en el azul
se baña alegremente
con burbujas de luz.

Vierte en el firmamento,
arco iris infinito
rodeado de estrellas
en precioso abanico
que danzan impetuosas,
cual potrancas en brinco,
al compás de la brisa;
son guerreras en vilo,
indómitas amantes
de nuestra libertad.

Un susurro de melodías

A José Antonio Delgado


Es el pináculo del mundo, guardando misterios eternos.
Se adorna con magnificencia; un níveo velo corona
silente, la esbelta hermosura de la majestad que se entrona
como dueña y bella señora de la divina creación.
Imperturbable se descubre en claro reto a los valientes,
se deja, siendo complaciente, acariciar por las miradas,
recibe el cortejo de un séquito de regias montañas nevadas
y el silbido del raudo viento que entona incesante canción.

La excelsa bóveda celeste viste titilantes estrellas
o se atavía con añil y un brillante broche de oro,
para jugar con sus enaguas y engalanarla con decoro,
resaltando el gris verdiblanco hechizo de las serranías.
¿Quién besará su regia aureola y hará realidad sus sueños?
Ante tal majestuosidad, el alpinista suspira
por alcanzar la cumbre y el poeta se inspira
esparciendo como rocío un susurro de melodías.

El Sendero del Águila

Por Italo Violo


De águila es tu corazón,
“Corazón de águila”.


¿Del sendero del águila en los cielos,
quién podrá comprender sin regocijo
los surcos, que dejando un acertijo,
adornan los misterios de sus vuelos?

Se baña con rocío de las nubes,
no teme al huracán ni a la tormenta
para extender sus alas en las nubes.

En las rocas, su nido fundamenta;
llaman Hijos del Sol a sus camadas,
con despojos del valle se alimenta.

¡Oh! Águila real, trazas doradas;
milenaria erupción de eternidad,
monarca de las cumbres nacaradas.

Te exhibes con sublime dignidad,
amigo excelso y fiel de las montañas,
héroe de fascinante libertad.


Guerrero majestuoso eres, que entrañas
el símbolo celeste, ave de luz;
al mortal maravillan tus hazañas.

Desciendes como tiro de arcabuz
y asciendes agitando tu plumaje;
que destella relámpagos de luz
de tu indómito espíritu salvaje.

Porque…
De águila es tu corazón,
“Corazón de águila”.